martes, 19 de abril de 2011

Recuerdos en la lozanía




Anoche soñé contigo, con tus labios recorriendo mi costado, con tus ojos sonriendo a carcajadas.
De nuevo contigo.
¡Cuanto te extraño!
He estado tentado de llamarte, pero el miedo a oír tu voz de nuevo se ha comido mis instintos.
Te soñé como sabes que te sueño.
Pequeñita al mirarme.
Gigantesca al quererme.
He recordado sin ti aquella melodía, la que escuchabas por las calles medievales de tu Mérida.
Nunca olvido tus silencios.
¿El paseo en los jardines?, lo que más.
Una foto en una playa, ¿recuerdas? Clavadita a la Garbo.
Anoche soñé contigo, con tus dedos paseando por mi torso.
Con la punta de tus pies retozando en mi regazo.
Tu melena alborotada, prueba inequívoca de una noche que nunca debió de terminar.
Dos suspiros, dos abrazos, cuatro gotas en mi rostro y un millón en ti que hacían cascada.
Anoche soñé contigo,
Al despertar he sentido la soledad del que pierde porque no guarda.
Llega el tren. Me dices que nunca me olvidarás y te creo.
Nunca superé tu marcha.
Dos fotos de tus niños me recuerdan que nunca te tuve, que perdí tu parada.
¿Cuántos miedos truncaron nuestra esperanza de estar juntos?
¡Cuánto te extraño!
Anoche soñé contigo,
Tu aliento rozaba mi mirada,
 la cálida brisa de tus labios,
 que eran vida lo que daban,
 la añoro más que tus silencios
 en aquel banco de Granada,
 cogidos de la mano,
 hirviendo nuestras almas,
abrazados en un beso
 en San Nicolás, por encima de la Alhambra.
Anoche soñé contigo
Pero hoy no tengo nada.
Te sueño
Te escribo
Te vivo.



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